Críticas de Luis Ramos


Leusemia, un sueño de 25 años que sigue adelante

Guitarras callejeras alzarán su voz

A veces la música se transforma en religión. Sucede con algunos temas, algunas voces, quizás sólo una nota o un verso, que te marcan la vida y se niegan a salir de tu cerebro. Muchas veces esta música permanece oculta en segundo plano, pero al menor descuido salta y realiza el conjuro de someterte a su hechizo. Todos tenemos canciones y grupos que defendemos más allá de toda razón. Es cosa de fanatismo puro.

En mi caso uno de esos pocos grupos es Leusemia. Leusemia de Daniel F, de Kimba Vilis, del Montaña, de Leo Escoria, de Lucho Sanguinetti, de Adrian Arguedas, Aldo Toledo, Nilo Borges, Walter Peche y Kike Altez.

Leusemia se formó en 1983, en la Unidad Vecinal #3, de la mano de los hermanos Valdivia, lo suyo fue una versión tardía del punk inglés del 77 que caló tan profundamente en el público joven limeño que creó un género: el rock subterráneo peruano. Siguieron esta ola grupos como Narcosis, Autopsia, Guerrilla Urbana y Zcuela Crrada. La formación inicial hizo lo suficiente para dejar un único registro, el disco Leusemia, editado por el sello Virrey en 1985.

Los ecos de esta movida se sintieron también fuera de Lima, pero a destiempo. En el Cusco, donde yo vivía, escuché algunos temas a inicios de los noventa, especialmente el himno Oirán tu voz, oirán nuestra voz, realmente no sabía quienes la interpretaban, el cassette con el tema dio tantas vueltas que terminó enredado en el cabezal e irremediablemente perdido.

No sé como llamar a toda esa mierda que pasa

Para 1995 Leusemia se volvió a unir, habían pasado casi diez años desde que subieron juntos a un escenario, en su reencuentro encontraron la química necesaria para retomar el camino y grabar un nuevo álbum: A la mierda lo demás (asesinando al mito) un disco perfecto y defectuoso a la vez, por ese entonces conocí a Héctor Gálvez, quien no paraba de lanzar estribillos y versos del álbum, ¿cuántas veces escuché (y canté) la lista completa de temas?

Por ese entonces trabajaba en una productora de video de Lima, y en esas un amigo me pidió que le diera una mano para grabar un concierto en la Concha acústica del Campo de Marte, debe haber sido a mediados de 1996. Cámara en mano iba registrando la tocada cuando veo que sube Leusemia al estrado. No lo podía creer. Temblando de la emoción registré como pude el acontecimiento, aún tengo parte de ese concierto. Entre otras cosas comprobé el increíble talento de Daniel F como frontman, lanzando arengas, frases hechas o comentarios pastrulos entre tema y tema, sacando un papelito ajado y leyendo fechas de nuevos conciertos y convocatorias diversas, un verdadero show aparte.

En cada espacio, en cada ritmo, en cada ser

Fujimori nos hizo la vida más jodida, pero también más estimulante, el cierre del siglo nos encontró en las calles blandiendo banderas y palos; y por las noches en los huecos más diversos siguiendo la movida subte. Para entonces me dediqué a seguir con algo de obsesión a Leusemia (y a Rafo Raez, Metadona, G3, Psicosis, Voz Propia, etc.) grabando conciertos aquí y allá, transitando entre huariques de mala muerte en el centro de Lima, o en descampados en los conos. Incluso viajé a Trujillo exclusivamente para ver en acción al grupo, terminada la tocada recalé en un hotelito para salir rápido al día siguiente de regreso a la chamba.

En el camino también conocí a Daniel F, parquísimo y timidón, apenas intercambiamos frases en algunos conciertos, pero era lo de menos, la cosa era estar en la yerba de un estadio (como en el concierto de la UNI) sintiendo los parlantes a forro y sin importar nada más. Ah, y por supuesto el pogo, ese baile aparentemente violento pero en el fondo fraterno, desenfrenado, anónimo, vital, una sensación única.

Tantos años siguiendo al grupo me han dejado una marca indeleble. La primera vez que vi en vivo a Leusemia vivía a una cuadra del Campo de Marte, luego de Demolición salí volando a casa a mirar una y otra vez la cinta grabada mientras el concierto seguía su curso. Fui a conciertos con Mary, estando ella embarazada y con la panza crecida. Cuando nació Joca, tuve que suspender por un cierto tiempo las salidas. Gané y perdí amigos por la afición. Vi a Leusemia en las marchas contra Fujimori en el 2000 y esperé con ansias la salida del álbum doble, en su enorme caja negra, un discazo.

Aún hay mudos llantos clavados entre la murga y tú

Ya sea con temas y composiciones originales o con letras hurtadas a Ubiergo, Moris o Serrat, Leusemia ha hecho más que suficiente para dejar huella. En sus inicios con un sonido sucio, callejero, mal ejecutado y luego variando hacia terrenos melódicos, progresivos y experimentales, cantándole al amor, gritando el desencanto de una juventud sin futuro, narrando pequeñas anécdotas, sacando de adentro cursiles romanzas, y renovando su compromiso con públicos siempre jóvenes, siempre listos a gritar que al colegio no van más.

Y ahora estamos por ver un acontecimiento mayúsculo, el viernes 18 en el anfiteatro del parque de la exposición, Leusemia lucirá por primera vez en 22 años su formación original. Un lujo. Ha pasado un cuarto de siglo desde aquel 1983, el país es otro, todos hemos envejecido, pero la magia aún está firme y se resiste a desaparecer. Ahí estaré para gritar a voz en cuello cada tema y sentir que de verdad hemos sobrevivido 25 años sobre un sueño.

“In Rainbows” y la industria musical en decadencia

En su momento Laslo alertó de la movida: Radiohead sacaba su último álbum y lo hacía fuera de toda discográfica, más aún, colgaba el disco listo para descarga en su sitio web y pedia que fueran los compradores quienes fijaran el monto a pagar ¿Puede haber algo más subversivo para la industria musical? Una vez más Thom Yorke y compañía señalaban la línea a seguir.

Ahora bien, vamos por partes. Estamos a un mes del lanzamiento y ¿qué tal fue la acogida? pues el único dato disponible es el que se conoció a 10 días del lanzamiento: 1.3 millones de descargas sin especificar el monto promedio pagado por cada descarga, se especula que estaría alrededor de 8 dólares, en todo caso los números no están del todo mal y ahora mismo se sabe que la banda ha firmado trato con XL (que ya sacaron el The Eraser) para editar en formato físico In Rainbows. Es decir, el modelo de negocio discográfico lo está planteando el grupo y no al revés, ese es un gran avance, sobre esto comenta Enrique Dans en una columna de Libertad Digital, diciendo que:

Hoy en día, para un grupo puede resultar mucho más rentable autoproducirse y poner la música a disposición del público que dedicarse a firmar contratos de esclavitud leoninos con una serie de intermediarios que aún pretenden ponerse en situación de decidir a quién producen y a quien no, que no aportan prácticamente valor alguno y que incluso, en algunos casos, claramente lo detraen.

Algo me dice que estamos viendo las movidas iniciales de un vuelco en la forma de enfrentar el negocio, al respecto hace poco Rolling Stone sacó un artículo de Brian Hiatt y Evan Serpick analizando el derrumbe de la industria discográfica. Ahí se señala una verdad respaldada por números, a la par de la caída de las ventas globales de las majors la gente está escuchando música como nunca, pues la venta de aparatos reproductores sigue en alza, mientras que la venta de álbumes cayó de 785.1 millones en 2000 hasta 588.2 millones en 2006, ¿cómo la ven? Además el reporte señala que el punto de inflexión de la caída se ubicó cuando a la salida de Napster, los grandes sellos se negaron a transar un acuerdo para establecer reglas de descarga legal, ¿qué lograron? que cayera Napster pero inmediatamente aparecieron más opciones de descarga. Conclusión: no entienden como funcionan las cosas en este nuevo escenario. Radiohead si.

Por supuesto, mientras escribo esto, estoy escuchando al album -una vez más- y confieso que me resulta difícil decidir por algún track en particular, me gusta el bullero y experimental 15 Step, las canciones Weird Fishes/Arpeggi y House of Cards, la ululante Nude y la electrónica Videotape, pero quizás me quede con Reckoner y Jigsaw Falling Into Place, aunque pensándolo bien… me gusta todo. ¿No han escuchado aún In Rainbows? ¡Pero si está a un click de distancia!

Bob Dylan, premio Príncipe de Asturias

Bob Dylan

El reciente premio obtenido por Dylan me cae bien para contar una historia de finales de los 90s. Por entonces me dedicaba a nutrir mi colección de CDs con piezas claves difíciles de encontrar en los emporios musicales (léase El Hueco, Mesa Redonda, Galerías Brasil, Polvos Rosados) en esa búsqueda encontré un proveedor que era a todas luces un verdadero melómano, contaba con extensas colecciones de los 60s y 70s pero no vendía asi nomás, era necesario entrarle a una conversa sobre diversos temas hasta que accediera a soltar sus tesoros, lo cierto es que luego del trámite me hice de buenas colecciones de Frank Zappa, Kraftwerk, Dead Can Dance, Spinetta, Bowie, y otros, música variada y excelente.

Este proveedor me dijo un día que tenía bastante material de Dylan, del que para ser sincero “mayormente desconocía” incluso tenía cierta reticencia a escucharlo. Pero como estaba en pleno proceso de destapar las orejas, me dije, bueno que venga Dylan, y así compré de una vez 27 álbumes, entre los cuales estaban todos los editados antes de 1980 excepto John Wesley Harding y New Morning.

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Esos álbumes argentinos de los 70’s y 80’s

Contemplación de Pedro AznarAndaba buscando un viejo disco de Pedro Aznar y me encontré con Los inconseguibles del rock argentino, un sitio que hace búsquedas arqueológicas en los fondos de la música argentina, la gente de los inconseguibles levanta a la red esos viejos elepés, cassettes, bootlegs y otras grabaciones descatalogadas y fuera de circulación que unos pocos (mismo Long Tail) andamos buscando.

Para quienes como yo conocimos el buen rock de la mano de los argentos, es una bendición encontrar tan buena música en un sólo sitio. El flaco Spinetta, Manal, Melero, Lito Vitale, Tanguito, Sumo y un abultado etcétera están ahí esperando a que le demos una oportunidad. Lástima nomás que varios álbumes levantados a hosts públicos (Rapidshare, Gigasize, Megaupload) sean borrados al toque, igual la gente del blog promete que seguirá levantándolos.

Ahora a escuchar a Pat Metheny, Lyle Mays, Fattoruso… en ese segundo álbum de Aznar. Y como siempre sucede en las búsquedas de madrugada, me acabo de pegar a otro blog de esos: La cofradía, como dirian los porteños: grosso.