After years of waiting… a 2 días de Radiohead
Escribí este texto para Manzarock a pedido (exigencia, casi demanda so pena de cárcel) del editor de ese blog. Salió algo decente, publicable, y fue incluído en el dossier dedicado a Radiohead, léanlo completo, para variar está muy bueno. Copypasteo mi aporte:
::amnesiac
::emi.[2001]
After years of waiting…
En los lejanos inicios de este siglo, por aquellos días donde el tiempo sobraba y el dinero me era casi inexistente, solía esperar con ansias la salida del nuevo álbum de mi banda favorita. Así es, compraba el CD, sí, el disco itself. Acababa de recibir nomás el Kid A, y ya me encontraba repitiendo el proceso en Amazon, con tarjeta de crédito virtual, y el restante del sueldo de practicante. No había dudas al respecto, me rehusaba a darle play a los MP3s filtrados, debía escuchar Amnesiac “en original”, edición limitada para coleccionistas only.
El Chico A fue un parto del nuevo milenio, un esforzado parto tras ese traumático éxito llamado OK Computer, un alumbramiento que resultó siendo mellizos. Kid A vino con su Amnesiac. Fue entonces por aquellos años 2 miles entonces que decidí cierta identidad virtual que mantengo hasta estos días, irónicamente casi perdida en mi memoria: amnesiac, kid a, amnesic_kid, amnesico. Ese contexto tan particular me permite acercarme, más que con nostalgia, con cariño sincero a este álbum. “I’m a reasonable man / get off my case”.
La grata sensación que me causó rápidamente el Kid A, algo de ese sonido electro que (re)descubrí al escuchar al entonces reinventado Radiohead, algo de eso encuentro nuevamente en este disco, aunque con menos entusiasmo todo hay que decirlo. Ejemplos mayores están en los beats de las abridoras Packt Like Sardines in a Crushd Tin Box y en Pulk/Pull Revolving Doors. La voz críptica, robótica, por momentos ininteligible, de Thom no impidió que me sumerja en ellas, y con ellas además en el universo que había creado junto al así llamado Stanley Donwood and Tchocky, imaginería presentada en forma de libro vestido en rojo, plagado de osos y minotauros llorosos.
El álbum incluye además canciones, digamos, más convencionales como Knives Out, el tema sad pop del disco, la rareza, el gen que no quiere morir desde The Bends, “quiero que sepas que / él no va a regresar / mírame a los ojos / no voy a regresar”; o Pyramid Song, el primer corte del disco, el single que los fans esperaron por casi cuatro años de sequía radial; y algunos temas menos accesibles como Dollars and Cents, con los arreglos para orquesta de Jonny Greenwood (adelantando lo que haría luego en los soundtracks de Bodysong y ya con maestría en There Will Be Blood). Las dos últimas han sido presentadas en vivo la semana pasada en el Foro Sol del DF mexicano.
Morning Bell/Amnesiac es a todas luces el track que une este álbum con su hermano forzadamente mayor. Un tema que presenta claramente imágenes muy violentas, ahora con más dramatismo que en su versión del Kid A, casi describiendo la intimidad de una familia en crisis. “Cut the kids in half”, refleja el mundo real, el chico A y el chico B aparecieron por separado cuando bien pudieron nacer como una unidad. Exigencias de la industria discográfica a la que ya no pertenece la banda.
En los primeros conciertos de su gira latinoamericana 2009, en México y Brasil, Radiohead viene tocando además de las dos mencionadas anteriormente, You and Whose Army?, I Might Be Wrong y la fabulosa Like Spinning Plates, un caprichoso ejercicio de estudio que algunas bandas realizan en ocasiones, aquel que consiste básicamente en “ver qué pasa si grabamos al revés”. Los resultados, como en este caso, suelen ser sorprendentes (se supone que “I Will”, aparecido luego en Hail to the Thief, fue el origen de estos platos giratorios). Por supuesto la versión en vivo es más forward que backward, ahí los efectos de laptop son los menos, el piano predomina.
Puedo estar equivocado, pero siento que este es un disco imposible de escuchar de un tirón, si lo intentas, no hay que ser amnésico para olvidar dónde fue que dejaste de prestarle atención. Es un álbum sí para escuchar, pausar, repetir, y retomar ahí donde te quedaste la última vez. “Have ourselves a good time”.
(Foto de buckofive, en Flickr)


Martes, 24 Marzo 2009, 12:32 pm 



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