Travis y R.E.M. aman Lima

El Estadio Nacional de Lima no es Glastonbury -y que no suene a mofa- pero como si lo hubiera sido, por una noche. Mucha, muchísima gente hubo el viernes, por lo menos en la cancha, en la zona donde estuve, no sé si se vendieron todas las entradas o no, pero esto debe haber sido un éxito de todas maneras.

Estuvo Travis, que saltó a la cancha ganándose a la gente en un dos por tres, a todos, incluyendo a los que fueron a ver a R.E.M. y solo a R.E.M., y por supuesto a sus fans incondicionables, que los hubo (estos videos así lo demuestran), y estuvieron repartidos en varias zonas del estadio. Todos nos encontramos con una tremenda banda, una “Stadium Band” que le dicen. El rápido recorrido por su discografía me hizo recordar grandes canciones, de grandes momentos. Si luego del pogo de “Why Does It Always Rain on Me?” se acaba la velada, me iba feliz.

(What’s a wonderwall anyway)

De la presentación de R.E.M. me quedo con uno de los momentos que más esperaba y que más me sorprendió, gratamente. Electrolite. Stipe la presentó, pidiendo a la gente que levanten sus celulares o cámaras digitales. “Para que los apaguen o los tiren al suelo”, pensé en broma. Todo lo contrario. A diferencia de otros artistas, como Björk por ejemplo, quiénes tienen una relación algo especial con la tecnología, los de Athens se apoderan de ella y la utilizan a su favor. Desde los visuales, proyectados de manera espectacular en la pantalla central, hasta la interacción de Stipe con las varias cámaras de alta definición, y a través de ellas con el público (si había una manera de acercarse a la gente, como lo hizo con los suertudos de la zona Stand, era a través de las pantallas gigantes). Como decía, en el mencionado episodio de Electrolite, Michael Stipe pidió al público que enciendan sus celulares y cámaras de fotos, “como un encendedor”, dijo por ahí un viejo rocker. Así se ve desde el aire, dijo Stipe, las noches de su querido Los Angeles, ciudad cuyas luces artificiales eclipsan la luna, parafraseando la canción del New Adventures in Hi-Fi.

Noches como aquella son realmente irrepetibles.

Don’t be scared, you are alive / You are alive!

PS. Todo esto llegó luego de la buena perfomance de Turbopótamos, y del lamentable espectáculo que dio un señor con peluca que toca en Cementerio Club, un rollo inexplicable -quizá a causa del exceso de trago o alguna otra sustancia. Vergüenza ajena fue lo único que produjo, vergüenza me dio reconocer que me gustan algunas de sus canciones y que canté como el que más (Sometimes Bonita). Suscribo lo dicho en la carta abierta escrita por El Manza. #remlima



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