Bob Dylan, premio Príncipe de Asturias

Bob Dylan

El reciente premio obtenido por Dylan me cae bien para contar una historia de finales de los 90s. Por entonces me dedicaba a nutrir mi colección de CDs con piezas claves difíciles de encontrar en los emporios musicales (léase El Hueco, Mesa Redonda, Galerías Brasil, Polvos Rosados) en esa búsqueda encontré un proveedor que era a todas luces un verdadero melómano, contaba con extensas colecciones de los 60s y 70s pero no vendía asi nomás, era necesario entrarle a una conversa sobre diversos temas hasta que accediera a soltar sus tesoros, lo cierto es que luego del trámite me hice de buenas colecciones de Frank Zappa, Kraftwerk, Dead Can Dance, Spinetta, Bowie, y otros, música variada y excelente.

Este proveedor me dijo un día que tenía bastante material de Dylan, del que para ser sincero “mayormente desconocía” incluso tenía cierta reticencia a escucharlo. Pero como estaba en pleno proceso de destapar las orejas, me dije, bueno que venga Dylan, y así compré de una vez 27 álbumes, entre los cuales estaban todos los editados antes de 1980 excepto John Wesley Harding y New Morning.

Entonces fue cosa de ir escuchando esos álbumes, en orden cronológico, desde los guitarreos folk de los primeros discos, la subsecuente electrificación, la parte oscura posterior al accidente de 1966, el momento religioso, la etapa con The Band, etc. Unos seis meses con Bob Dylan a forro. A la larga junté toda la discografía del genio, para descubrir que en la lista habían también piezas desiguales, inferiores a las de la primera etapa, claro que en años recientes la cosa pinta mejor (Time Out of Mind, Love and Theft, Modern Times).

Y si escuchar The Freewheelin’ Bob Dylan, Blonde on Blonde, Nashville Skyline o Blood on the Tracks se volvió un acto cotidiano y placentero, la cosa mejoró cuando Luis Carlos me pasó The Last Waltz, la película que documenta el mítico concierto de The Band, y No Direction Home, el excelente filme documental de Scorsese, lleno de referencias y momentos escondidos, una cara no vista del músico de Minnesota.

Ayer Bob Dylan, nacido Robert Allen Zimmerman, ha recibido un premio que si bien tiene algo que ver con su música, habla más de su genio en la composición de historias, el compromiso con ciertos ideales, la fuerza de un verdadero huracán de las artes. El alumno aventajado de Robert Johnson y Woody Guthrie, ha construído en casi medio siglo un modelo único de artista y creador, siendo al mismo tiempo una super estrella y una especie de profeta callejero. Lo veremos pronto en Oviedo recibiendo el premio que certifica que es el “fiel reflejo del espíritu de una época que busca respuestas en el viento para los deseos que habitan en el corazón de los seres humanos”. Aplaudiremos de pie.



2 comentarios


  1. [...] Martin Scorsese hablando de Bob Dylan, reciente premio Príncipe de Asturias de las Artes [...]

  2. [...] Martin Scorsese (en el video), también Bob Dylan, que ha estado en boca de medio mundo ahora que ganó el premio Príncipe de Asturias; y Tom Waits por su participación en Rumblefish de Coppola. Incomprensible es la inclusión de [...]


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